Social Media 2026: qué funciona de verdad y qué ya no merece tu tiempo
La red que mejor funciona: dónde encuentran rendimiento real las marcas
Cuando se pregunta a los profesionales por la red que realmente genera resultados, la conversación cambia de tono. Aquí ya no importa cuántas plataformas se usan, sino cuál devuelve algo tangible al esfuerzo invertido.
La respuesta es bastante clara:
Instagram lidera con un 33,33%, consolidándose como el espacio donde las marcas encuentran el equilibrio más razonable entre visibilidad, comunidad y conversión. No es perfecta —ninguna lo es—, pero sigue siendo el terreno donde el trabajo bien hecho se nota. Cuando hay estrategia, constancia y un mensaje claro, Instagram responde.
En segundo lugar aparece LinkedIn (25,20%), una plataforma que no deja de ganar peso como espacio para construir autoridad, generar demanda y activar oportunidades comerciales reales. Ya no es solo una red para “estar”, sino una herramienta estructural dentro de muchas estrategias, especialmente en entornos B2B, servicios profesionales y marcas personales con enfoque de negocio.
Después llega un trío clásico:
- Facebook (17,89%), que sigue cumpliendo cuando se trabaja con precisión y segmentación.
- TikTok (12,20%), que premia la autenticidad, la constancia y la capacidad de conectar rápido.
- YouTube (9,76%), que recuerda que el vídeo largo no ha muerto, pero exige paciencia, planificación y una narrativa bien construida.
X y Threads aparecen como notas al margen, útiles para contextos muy concretos, pero lejos de ser protagonistas en términos de rendimiento.
El mensaje de fondo es claro:
no se trata de estar en todas partes, sino de identificar qué red empuja realmente los objetivos del negocio y concentrar ahí la energía, el presupuesto y la creatividad.
Qué buscan las marcas en redes: los objetivos que realmente importan
Cuando se analizan los objetivos, se confirma algo que la mayoría de equipos de marketing ya intuían:
las redes sociales siguen siendo, ante todo, un motor de visibilidad.
Con un 60,98%, la notoriedad de marca lidera con claridad. Las empresas entienden las plataformas como un espacio para existir, diferenciarse y competir por atención en mercados cada vez más saturados.
A partir de ahí, el enfoque se vuelve más híbrido:
- Engagement (47,15%), como indicador de comunidad viva y conversación real.
- Captación de leads (43,90%), reflejando una visión más orientada a negocio.
- Ventas directas (34,96%), que confirman que las redes ya no son solo escaparate.
- Fidelización (26,83%), un objetivo más discreto pero clave para marcas que trabajan la recurrencia.
El equilibrio es interesante:
las marcas quieren ser vistas, ser escuchadas y ser elegidas, en ese orden.
Un mix que obliga a diseñar estrategias capaces de moverse entre branding y performance, sin caer en el falso dilema de “todo marca o todo venta”. En redes, como en casi todo, los extremos rara vez funcionan.

Los formatos que mandan: cómo se está jugando la batalla por la atención
Si algo dejan claro los datos es que la atención se decide en milisegundos.
Los Reels y vídeos cortos lideran con un 67,48%, convirtiéndose en el formato dominante. No es casualidad: son el lenguaje nativo del usuario actual y el favorito indiscutible de los algoritmos.
Muy cerca aparecen los posts estáticos (64,23%), que siguen vivos pese a los pronósticos apocalípticos. Son rápidos, versátiles y eficientes en coste. No brillan, pero sostienen.
Las Stories (45,53%) siguen funcionando como termómetro emocional entre marca y comunidad: cercanía, cotidianeidad y contacto constante.
En el otro extremo:
- Directos y podcasts (12,20%), con presencia estable pero minoritaria.
- Carruseles (3,25%), como formato didáctico puntual.
- Vídeo largo (0,81%), reservado para marcas con estrategia y paciencia.
Cuando se pregunta por el formato que mejor ha funcionado, el panorama se vuelve casi monocolor:
el 55,28% elige los vídeos cortos. No es una preferencia, es una sentencia.
Los datos de Metricool refuerzan esta hegemonía:
- TikTok supera las 1.000 interacciones por publicación.
- Reels de Instagram alcanzan 624 interacciones.
- Carruseles de Instagram destacan como excepción, con 794 interacciones por post.
En 2025 se confirmó la supremacía del contenido corto.
En 2026, quien no lo domine, simplemente jugará con menos visibilidad.
¿Seguirán creciendo los vídeos cortos en 2026? Spoiler: sí
El consenso es casi absoluto.
El 62,60% marca un “5” (máxima probabilidad de crecimiento) y otro 21,95% un “4”.
Cuando nueve de cada diez profesionales coinciden, ya no estamos ante una tendencia, sino ante un estándar de mercado.
El vídeo corto ya no es una novedad que “hay que probar”.
Es el lenguaje central de las plataformas y de la cultura digital.
Y los algoritmos siguen empujándolo con entusiasmo olímpico.
En 2026, los Reels, Shorts y TikToks no serán la autopista:
serán el peaje obligatorio.
Los grandes retos de 2026: menos ruido, más intención
El principal desafío para las marcas será la saturación de contenidos, señalado por el 52,03% de los participantes.
Se publica más que nunca, pero:
- El alcance en Reels cayó un 35%.
- Las interacciones por vídeo en TikTok bajaron un 32%.
- En LinkedIn, las impresiones descendieron un 23% pese a publicar más.
Publicar más ya no garantiza nada.
La visibilidad orgánica es un juego de precisión.
El segundo gran reto es el engagement (28,46%).
La diferencia entre “ser visto” y “ser relevante” será aún mayor en 2026.
Como resume uno de los profesionales del estudio:
“El reto no es estar en redes, sino aportar valor en un espacio donde todos compiten por la misma atención.”
Qué crecerá en 2026 y hacia dónde miran los profesionales
TikTok será la red que más crecerá en relevancia, con un 67,48% de menciones. Su fortaleza no es solo el formato, sino un algoritmo diseñado para el descubrimiento masivo.
Instagram se mantiene como plataforma estable (12,19%), equilibrando comunidad, estética y publicidad.
En cuanto a tendencias:
- Inteligencia Artificial, como motor de eficiencia y análisis.
- Vídeo, corto y largo, como lenguaje dominante.
- UGC, como contrapeso de autenticidad frente al contenido automatizado.
La fotografía final es clara:
más tecnología, más vídeo… y más necesidad de humanidad real.






