Venezuela, marketing e inspiración: cuando el viaje te atraviesa

He cumplido un sueño que no sabía que me iba a atravesar tanto: llegar al Amazonas venezolano.

Este post no va solo de un viaje. Va de marketing, inspiración y criterio. De entender que las mejores ideas no nacen delante de una pantalla, sino cuando te sales del mapa, escuchas y miras de verdad.

El Amazonas: cuando el silencio también comunica

Navegar el soberbio Orinoco y remar durante horas en silencio por el Cataniapo, escuchando únicamente la pala entrar en el agua, fue una lección brutal sobre comunicación.

En marketing hablamos mucho de mensajes, impactos y visibilidad. Pero allí entendí algo esencial: no todo necesita ruido para ser poderoso.

Dormir en un campamento improvisado, bañarme en ríos y playas de agua dulce con niños indígenas, bajo cielos imposibles, me recordó que la autenticidad no se construye, se vive.

Conocer a los Piaroas, observar su relación con el entorno, su manera de habitar el tiempo, fue una masterclass de coherencia. Y la coherencia —en marcas y en personas— es uno de los mayores activos de valor.

Naturaleza salvaje y mirada estratégica

Avistar toninas, asustarme con nutrias, descubrir bichos que dudo estén catalogados, conocer los ríos Tuparro y Tomo… Todo era nuevo, impredecible, real.

En marketing, lo verdaderamente diferencial tampoco suele estar en lo evidente.

A veces hay que adentrarse en territorios incómodos, poco explorados, para encontrar una narrativa propia.

Cruzar Venezuela: contexto, perspectiva y realidad

Cruzamos el país en camioneta, por carreteras donde conviven vacas, búfalos, garzas, caballos y huecos sin fin. Ver lo infinitos que son Los Llanos te recoloca. Te hace pequeño. Y eso, para quien trabaja creando estrategias, es sano.

Subir El Ávila en Caracas, bailar salsa y merengue hasta perder la noción del tiempo, comer arepas, cachapas, hallacas, cachitos… beber malta y café guayoyo.

Cada experiencia era una historia. Y el marketing —cuando es bueno— va exactamente de eso: de historias vividas, no inventadas.

Los Roques: belleza, ritmo y emoción

Bañarme en Los Roques ha sido una de las experiencias más bonitas que he vivido.

Turquesas y azules imposibles, arena blanca, agua limpia y transparente, peces por doquier. Islas, y lancheros. Jugar con estrellas de mar, ver tortugas y peces payaso.

La belleza conecta sin explicar nada. Y eso también es marketing emocional: cuando no necesitas convencer, solo permitir sentir.

La otra cara: lo que también hay que mirar

Pero Venezuela no es solo postal.

Quise seguir adentrándome en la selva, ir más allá, y los permisos fueron negados, sin explicaciones. Muchas alcabalas. Interrogatorios interminables. Familias rotas por la distancia. Inflación que asfixia. Sueldos y pensiones miserables. Gente haciendo malabares para comer… y aun así, regalándote una sonrisa, un “mi amor”, un “mi corazón de melón”, un “a la orden”.

En marketing hablamos de propósito. Aquí lo vi encarnado.

Inspiración real para marcas con alma

Este viaje me ha recordado por qué en Goodcompany defendemos un marketing con criterio, contexto y humanidad. Porque las marcas que inspiran de verdad no se construyen desde el miedo ni desde la pose, sino desde la experiencia, la verdad y el respeto.

Venezuela ya se quedó conmigo. 💛💙❤️✨